La pelota

Soy el escarabajo pelotero. El novecientos onceavo después de las últimas lluvias, hembra.
Nací y crecí en este barro, y en este barro moriré.
Reflejo el sol en mis élitros brillantes, en mis alas metálicas chapadas.
No comprendo que todas las cosas no sean yo.
No comprendo que todas las cosas no tengan el mismo afán que el mío.
No comprendo que todas las cosas no sean escarabajos peloteros.
No comprendo que las otras cosas no hayan descubierto el transporte por rueda.
No comprendo y de ese no comprender sale mi alegría de empujar mi bola de estiércol caliente.
Algo chispea en mi corazón.
Es imposible, es increíble, es extraordinario que haya estiércol.
Calculo el radio y el peso, apelotono la montaña,
trabajo la plenitud concéntrica y en mí comienza la magia del rodamiento.
Existe mi casa y a ella vuelvo, con devoción y fe. Así están en paz las cosas.
Todas las flores saltan, todas las cosas van contando su verdad, todo se ordena.
Aproximándome a eso tan parecido a Dios que es la esfera.
Hace tiempo que toqué la médula del amor y ahora sólo quedan los caminos.
Mis huevos nacerán a la vez dormidos y despiertos en los dos mundos,
el mundo que rueda por sí solo y el que se deja rodar.
Nada le he hecho a la tierra, ningún dolor he causado jamás.
Nunca gané nada que no fuera mi pelota.
No conozco ni la palabra sorpresa ni la palabra banquete.
Me ahogaría en indiferencia ante el florecimiento de una rosa.
Veo cómo cambia de color, mi bola se tuesta con el sol, luce en ella una brizna de paja,
el horizonte es azul y su límite está envuelto en un halo con el mío.
Yo tengo que vivir haciendo esta cosa tan concreta: transportar la bola de espaldas.
El viento barre. Entretanto, avanzo, empujo mi pelota.
Me oriento por el sol y las estrellas.
Estoy como creando una fuerza de rodillo ultraterreno.
Se va formando un todo que se va engrandeciendo.
Porque igual viene de golpe
otra época de alegría, por eso me levanto,
empujo, invento la esperanza. Qué quiero decir.
Que hay una fuerza, que parece que ya
que hay símbolos, señales, que dicen que estoy a las puertas de mi casa.
¿Soltaré mi pelota caliente? ¿La haré rodar por la cuesta suave del umbral?
Al aumentar esta pelota parece que se genera futuro.
¿Qué es esto? Una bola diferente, con plumas, huesecillos, y una perla.
La suave pelusa de su esfera me hace dudar cuál empujar.

La perla de la poesía, 2017.

close up photo of beetle on flower
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