Poema con apertura de imposible

Imposible es la exactitud si el centro de la palabra se mueve.
Imposible es el pájaro si el huevo es todo de oro.
Imposible es llamarse del todo por el nombre
pero maravilloso es el resultado de tan pocos sonidos
que te hacen avanzar hacia quien sea que te llama.
¡Ojalá fuera así con todas las palabras, que al nombrarlas
me trajeran la cosa nombrada a mi presencia!
Me han liberado y doy fe que no parezco en nada campesina
por estar a salvo de la historia ya no abro surcos en el suelo,
abro diccionarios, maletas y largas fórmulas.
La patata engorda sin mí, lejos de mi vista.
Y la espiga ni me recuerda ni me interroga: ¿me comerás?
He huido de la costra de la tierra, he renacido y he llegado a la odisea
de esperar la partida de cartas de las cinco.
La partida de chinchón puede ser eterna
si te reenganchas no acaba hasta las siete.
Creo que antes escribía medio dormida,
conducía medio dormida,
me vestía medio dormida
vivía medio dormida.
¿Dónde estaba el otro medio?
El otro medio despertó en aquella clase de la facultad
en que guillotinamos a un sapo para observar su nervio caudal.
Tengo suerte de haber hecho cosas reales, aunque sean pocas.
No se me ocurriría jamás ordeñar a una vaca.
No se me ocurriría jamás limpiar el camino de ortigas.
No se me ocurría jamás quedarme sin los dientes.
Pero creo que está mal no tener un gallinero.
Si sigo así de enfadada con mi destino estudiantil,
verdaderamente estoy muy cerca de ser yo la imposible.

a book of poetry on a wooden table
Photo by Ena Marinkovic on Pexels.com